El número de animales
no deja de crecer
Publicado: 31 jul. 2026

El verano es la época perfecta para disfrutar de largos paseos, excursiones y actividades al aire libre con tu perro. Sin embargo, las altas temperaturas pueden suponer un gran esfuerzo para su organismo. Por eso es fundamental saber cómo cuidar a un perro durante el calor. A diferencia de las personas, los perros no regulan su temperatura corporal con la misma eficacia, por lo que incluso actividades cotidianas como pasear o jugar requieren mayor precaución durante los meses de verano. Proporcionar agua fresca, zonas de sombra y planificar bien las actividades ayuda a reducir considerablemente el riesgo de sobrecalentamiento en los perros.
El organismo del perro funciona de forma diferente al del ser humano. Los perros no sudan de manera eficiente y utilizan otros mecanismos naturales para eliminar el exceso de calor. Comprender cómo regulan su temperatura corporal permite protegerlos mejor durante los días más calurosos.
Los perros tienen glándulas sudoríparas principalmente en las almohadillas de las patas. Sin embargo, la cantidad de sudor que producen es muy pequeña y no basta para enfriar todo el cuerpo. Por este motivo, caminar sobre pavimento caliente no solo aumenta el calor corporal, sino que también puede provocar quemaduras en las almohadillas.
El principal mecanismo de refrigeración es el jadeo. Cuando el perro jadea, la humedad de la lengua y de las vías respiratorias se evapora, ayudando a disipar el exceso de calor. Cuanto mayor es la temperatura ambiental, más intensamente jadea. No obstante, durante un calor extremo o tras un esfuerzo intenso, este mecanismo natural puede resultar insuficiente.
La mayoría de los perros buscan de forma instintiva lugares frescos, con sombra y bien ventilados. Les gusta tumbarse sobre baldosas, hormigón o césped húmedo porque estas superficies ayudan a disipar el calor corporal. Es recomendable permitir que el perro descanse donde se sienta más cómodo.
En los días de más calor, los perros suelen reducir su nivel de actividad. Caminar más despacio o mostrar menos interés por jugar suele ser una respuesta natural para proteger su organismo. Por eso, los paseos con el perro cuando hace calor deben ser más cortos y adaptarse a su condición física.
El uso del bozal en verano genera muchas dudas entre los propietarios. Para regular su temperatura corporal, los perros necesitan jadear libremente. Un bozal demasiado ajustado puede dificultar la respiración y limitar este proceso natural. Durante los días calurosos es recomendable utilizar bozales tipo cesta, que permiten al perro abrir completamente la boca y jadear sin dificultad. Si el uso del bozal es obligatorio, conviene limitar el tiempo que lo lleva puesto y evitar paseos largos bajo el sol.
No hacen falta soluciones complicadas para ayudar a un perro a soportar las altas temperaturas. Proporcionarle sombra, reducir el ejercicio físico y ofrecerle un lugar fresco para descansar son medidas muy eficaces. Muchos propietarios también utilizan alfombrillas refrigerantes, toallas húmedas o habitaciones bien ventiladas. Si te preguntas cómo refrescar a un perro, recuerda que el enfriamiento debe realizarse siempre de forma gradual. Verter agua helada directamente sobre el animal no es recomendable, ya que puede provocar un choque térmico.
Una correcta hidratación del perro en verano es esencial. El perro debe disponer de agua limpia y fresca en todo momento, tanto en casa como durante los paseos. En las salidas más largas es aconsejable llevar una botella de agua y un cuenco plegable. Una buena hidratación ayuda a mantener una temperatura corporal adecuada y disminuye el riesgo de deshidratación.
Una de las formas más sencillas de mejorar la seguridad del perro durante el verano es planificar correctamente las salidas. Lo más recomendable es pasear temprano por la mañana o al anochecer, cuando las temperaturas son más bajas. Durante las horas centrales del día conviene elegir parques con sombra y zonas de césped, evitando el asfalto o el pavimento caliente. Si el suelo quema al tocarlo con la mano, también quemará las almohadillas de tu perro.
A muchos perros les encanta refrescarse en el agua, aunque no todos disfrutan nadando. Las actividades acuáticas ayudan a reducir la temperatura corporal y proporcionan entretenimiento de forma segura.
Una pequeña piscina colocada en una zona sombreada permite que el perro refresque sus patas y su abdomen cuando lo necesite. Para muchos perros es una de las formas más cómodas y seguras de soportar el calor del verano.
Si a tu perro le gusta nadar, una visita a un lago puede ser una excelente actividad veraniega. Elige siempre lugares seguros con acceso fácil al agua, evita las corrientes fuertes y no permitas que permanezca demasiado tiempo bajo el sol directo.
No todos los perros disfrutan nadando, pero muchos se divierten jugando con el agua de un aspersor de jardín. Es una forma sencilla de refrescar al perro y mantenerlo entretenido sin realizar un esfuerzo físico excesivo.
Durante el verano no solo es importante que el perro tenga siempre agua fresca a su disposición, sino también ofrecerle snacks ligeros que le ayuden a combatir el calor. No es necesario comprar productos especiales: muchos alimentos que ya tienes en casa pueden ser una excelente opción. Eso sí, asegúrate de utilizar únicamente ingredientes seguros para los perros y ofrécelos siempre con moderación.
Los cubitos de hielo preparados con pequeños trozos de sandía, arándanos u otras frutas aptas para perros son una forma divertida y refrescante de aliviar el calor. Aunque no sustituyen al agua, sí constituyen un premio saludable durante los días más calurosos.
El pepino, la zanahoria o el calabacín bien fríos también son excelentes aperitivos. Contienen mucha agua, son ligeros y fáciles de digerir. Muchos perros disfrutan especialmente de estas verduras durante el verano.
Otra buena idea consiste en rellenar un juguete Kong con comida húmeda para perros o yogur apto para ellos y dejarlo enfriar en el frigorífico o incluso en el congelador. Además de ayudar a refrescar al perro, este tipo de entretenimiento lo mantiene ocupado durante más tiempo y estimula su mente.
Muchos propietarios se preguntan si cortar el pelo de su perro le ayudará a soportar mejor el calor. La respuesta depende de la raza, del tipo de pelaje y de las necesidades individuales de cada animal. No todos los perros se benefician de un corte de pelo en verano.
Cepillar al perro con regularidad y eliminar el subpelo muerto mejora la circulación del aire cerca de la piel y favorece una mejor regulación de la temperatura corporal. Este sencillo hábito puede aumentar considerablemente el bienestar del animal durante los meses más calurosos.
Si tienes dudas sobre cómo cuidar el pelaje de tu perro durante el verano, consulta a un peluquero canino profesional. Podrá indicarte si basta con un buen cepillado o si es conveniente realizar un ligero recorte.
Rapar completamente a un perro no suele ser recomendable. En muchas razas, el pelaje actúa como un aislante natural tanto frente al frío como frente a la radiación solar. Un corte excesivo puede aumentar el riesgo de quemaduras solares y alterar la regulación natural de la temperatura corporal.
Durante los días de calor extremo o después de realizar un ejercicio intenso, los perros no solo pierden agua, sino también electrolitos. En la mayoría de los casos, un perro sano únicamente necesita agua fresca en abundancia y una alimentación equilibrada. Los suplementos de electrolitos solo deben administrarse bajo la recomendación de un veterinario, especialmente en perros mayores, enfermos o que hayan sufrido deshidratación.
No todos los perros soportan las altas temperaturas de la misma manera. Las razas braquicéfalas, como el Bulldog Francés, el Pug o el Bóxer, son especialmente vulnerables debido a la forma de su hocico, que dificulta la eliminación del calor mediante el jadeo. También presentan un mayor riesgo los cachorros, los perros mayores, los animales con sobrepeso y aquellos que padecen enfermedades cardíacas o respiratorias. En estos casos es recomendable reducir al mínimo la actividad física durante los días más calurosos.
Todo propietario debería conocer los síntomas del sobrecalentamiento en los perros, ya que una actuación rápida puede evitar complicaciones graves. Un jadeo excesivo, salivación abundante, debilidad, falta de ganas de moverse, respiración acelerada o pérdida de equilibrio son algunas de las primeras señales de alarma. En los casos más graves pueden aparecer vómitos, pérdida de conocimiento o convulsiones. Si observas estos síntomas, lleva inmediatamente al perro a un lugar fresco y con sombra, comienza a enfriarlo poco a poco con agua fresca —nunca helada— y acude cuanto antes al veterinario.
Lleva al perro a un lugar fresco y sombreado, pon agua limpia a su disposición y enfría su cuerpo de forma gradual con agua fresca, evitando siempre el agua muy fría o helada.
Sí. El agua fresca es totalmente segura para un perro sano, aunque es preferible evitar que esté helada. Lo más importante es que siempre tenga acceso a agua limpia.
Sí, pero el enfriamiento debe hacerse poco a poco. Lo más recomendable es mojar las patas, el abdomen y la zona de las ingles, evitando cambios bruscos de temperatura.
Sí. Una alfombrilla refrigerante de buena calidad ayuda a reducir la temperatura corporal y ofrece un lugar cómodo donde descansar durante los días calurosos.
Lo más aconsejable es evitar las salidas durante las horas centrales del día, normalmente desde el final de la mañana hasta primeras horas de la tarde. Los paseos a primera hora de la mañana o al anochecer son mucho más seguros.
Las razas braquicéfalas, los cachorros, los perros de edad avanzada, los animales con sobrepeso y aquellos con enfermedades cardíacas o respiratorias son los más sensibles a las altas temperaturas.
Sí. Un bozal que impida al perro jadear correctamente dificulta su mecanismo natural de refrigeración y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor. Durante el verano se recomienda utilizar únicamente bozales tipo cesta que permitan abrir completamente la boca y jadear con normalidad.
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